23 febrero 2011 Desfiles, Diseñadores, Ropa

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El desfile del diseñador Juajo Oliva en Cibeles Fashion Week arrancó con un ritmo entre piano y guitarra eléctrica de Depeche Mode, creando una puesta inquietante que nos anunciaba las propuestas para otoño-invierno 2011-12 y nos demostró nuevamente que sigue siendo uno de los mejores diseñadores de Cibeles.

Presentó una colección muy femenina con grandes volúmenes a la espalda casi inflados y con cordones que anudaban. El propio diseñador había anunciado que sus propuestas para el próximo invierno eran todo un homenaje a la costura española en su mejor apogeo.

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Los vestidos los propones a dos piezas, superpuestos y con volúmenes, también reforzados por el largo por debajo de la rodilla y con una marcada silueta estrecha. Prueba sin ninguna duda de que Oliva maneja de forma sentida, leal y justa los patrones. Los modelos los complementó con accesorios de Paula del Vas.

También ofreció una muestra de vestidos en tweed en tonos coral muy grueso rompiendo un poco la gama de colores invernales, casi rústico, que superponía a los diseños unas sobrefaldas más corta rizadas en un interesantísimo que Oliva resuelve sin problema y sabe conjugar.

Mangas cuchara y el efecto capa-corola de las chaquetas aportaban dulzura al conjunto. Piezas en blanco y negro con patrones más sólidos y lineales ideales para la mujer urbana y actual, y vestidos de noche en el mismo color, junto con el color verde pavo real con drapeados y una larga caída.

En general ha sido lo más de la pasarela, el diseñador ha presentado prendas, cargadas de feminidad, mimo y sobre todo talento con mayúsculas.

Vía | Vogue

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