6 agosto 2012 Tendencias

Ayer por la tarde, cuando venía en tren, me fijé en una chica que iba sentada al lado mío (en lo primero que me fijé fue en el bolso), uno de esos que salieron imitando al famoso estampado de ositos de Tous, pero que ni siquiera eran ositos… Esto me dio que pensar (tengo muchos momentos de meditación fashion…). Pensé en que solo unos pocos inventan y el que no puede, se limita a copiar (o clonar, que queda más fino).

Estamos rodeados de copias, clones o inspiraciones. Aunque distinguiría entre una copia y una inspiración. La copia se basa en querer imitar el artículo, normalmente de grandes firmas, en cuestión hasta el más fiel detalle (sin a veces conseguirlo), que incluso la mayoría de mortales no diferenciaríamos del original; sobretodo por que la gran parte del mundo no ha tenido ocasión de verlo al natural y, mucho menos de tener uno.

Por otro lado una inspiración es algo totalmente diferente. Es tener el artículo como referencia y hacer una versión, normalmente de menos calidad pero también más económica. Incluso creo que algunas “inspiraciones” superan al original. El rey de los clones es, sin duda, Inditex, donde cada temporada las fashionistas esperan ansiosa que el tito Amancio haya sacado la versión de aquel vestido carísimo o de aquellas botas divinas de la muerte.

En resumen, soy partidaria de las inspiraciones (aunque a veces no sepa ni que lo son) y de que las firmas low cost hagan de las tendencias un derecho democrático y no solo reservado para unos pocos. Eso sí, nada de copias exactas, ni de los “quiero pero no puedo”. ¿Compráis artículos inspirados en otros más caros? ¿O preferís ahorrar y compraros un original?

Fotos | El ataque de los clones modiles

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